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divendres, 9 d’agost del 2019

Conciencia plena espiritual

Por conciencia plena entendemos un estado de la persona en el que hay una atención total, no analítica y no reactiva. Separamos el acto de atender del de pensar: sólo atendemos, no pensamos. Si vienen pensamientos, los dejamos pasar sin atenderlos. Y abrimos el campo de atención a todo lo que acontece en general, instante a instante, sin reaccionar a lo percibido. Incluyendo a lo que nos pasa a nosotros: estado físico, emocional y mental. De ahí llamarle "plena", pues lo atiende absolutamente todo tal como viene, sin prejuicios ni filtros ni resistencias. 

Pero la conciencia va de la mano del conocimiento y de la capacidad de percibir, esto es, de la sensibilidad.  No podemos ser conscientes de lo que no percibimos. Ni plenamente conscientes de lo que desconocemos. El desarrollo de una auténtica conciencia plena pues necesita de una sensibilidad perceptiva aumentada y de un conocer amplio. Pero no es necesariamente un conocer intelectual, teórico, se necesita un simple conocer de la existencia de algo para ser capaz de dirigir la atención a ese algo e incluirlo en la conciencia. 

Así, si por ejemplo si no sé lo que es la emoción llamada abulia, si un día la experimento, me será más difícil darme cuenta de que estoy en ese estado emocional y de lo que significa, seré quizás consciente de que estoy triste, pues la abulia es un tipo de tristeza, pero sin darme cuenta de los matices de esa tristeza, y seguramente no seré capaz de identificar las causas del estado negativo. En la educación para la inteligencia emocional se anima a conocer todo el espectro de emociones, a saberlas identificar, como ayuda importante para reconocerlas cuando aparecen y poder gestionarlas mejor. El conocimiento de lo que es aquello que percibimos nos hace más conscientes de lo percibido. 

La atención plena a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, a nuestras emociones y pensamientos, con la práctica aumentará nuestra sensibilidad, nos daremos cuenta realmente de lo que nos sucede instante a instante. Pero quizá no lo entendamos bien, y en ese caso seremos parcialmente conscientes, no plenamente. Hay una dimensión de la persona, aparte de la social, corporal, emocional, etc, que está muy relacionada con la atención plena: la espiritualidad; acceder a esa dimensión nos proporciona inteligencia espiritual.

Espiritualidad

La dimensión personal más alta a la que tenemos acceso es la denominada dimensión espiritual; abrirnos a esa dimensión nuestra es lo que conocemos por despertar espiritual, o incluso iluminación.  Conceptos que hasta hace poco en la historia de la humanidad se consideraban restringidos a unas pocas personas muy especiales, casi siempre gente retirada de la vida normal, recluida en monasterios, con dedicación exclusiva a la vida contemplativa. En la actualidad la práctica de la conciencia plena, cada día más común y en expansión, nos acerca bastante a ese despertar espiritual pero sin tener que renunciar a la vida activa, social. No son equivalentes la conciencia plena y la espiritualidad, sino que la primera desarrolla habilidades en nosotros que nos ponen a las puertas de la espiritualidad, nos lo ponen fácil.

Una de las definiciones de "despertar espiritual" es:

El despertar ocurre cuando ya no vives en un mundo de sueños donde filtras todo a través de tu ego y te enfocas en el futuro y el pasado. En cambio, tienes una conciencia casi simultánea de tu yo individual y la conexión entre eso y todo lo demás.
Y una de las practicas de la conciencia plena, la práctica del monitoreo abierto, cumple esa definición, pues en ella nos enfocamos en el presente, momento a momento, y además abrimos nuestra percepción a todo lo que aparece, tanto en el exterior como en nuestro interior, simultáneamente. 

El despertar espiritual también se define por sus efectos, y muchos de ellos aparecen también en la práctica de la atención plena:

  • Inocencia con sabiduria: Las personas espiritualmente despiertas ven el mundo de una manera muy inocente, impactados por la maravilla, la belleza y la complejidad de los fenómenos que otras personas dan por sentado y no prestan mucha atención. Pero a la vez sabia, pues conocen lo que observan y quieren conocerlo aún más. La actitud de "mente de principiante" de la práctica de la atención plena refuerza esta actitud.
  • Todo es consciencia: Para la persona despierta, incluso los fenómenos naturales que no están biológicamente vivos (como las nubes, el mar o las piedras) y los objetos hechos por el hombre (como muebles o edificios) parecen brillar al atenderlos, parecen cobrar vida. Al prestar plena atención a un objeto inanimado, parece más real.
  • Paz interior: se establece una paz imperturbable, incluso si las cosas "no salen bien" en tu vida, no caes en una montaña rusa emocional de ira, frustración o desesperación. Las emociones negativas surgen pero duran poco. La paz interior es como una lupa para las emociones positivas y una manta empapada en agua sobre el fuego de las negativas. La disminución de pensamientos erráticos no deseados que conseguimos con
    la práctica de la atención plena ayuda a conseguir paz interior.
  • Intuición aumentada: ¿Alguna vez has pensado en un viejo amigo que hace tiempo no ves y después encontrarte con él? ¿O escuchaste sonar tu teléfono y sabías quien era antes de mirar? Muchas personas han experimentado el conocimiento intuitivo. La espiritualidad acrecienta la intuición.
  • Bondad y compasión: Las personas que están en el proceso de un despertar espiritual comienzan a notar una empatía más completa y una compasión más orientada a la acción que se siente normal, natural y gratificante. E incluye la auto-compasión, un sentido de humanidad común, una amabilidad. La compasión es, o debería ser, un elemento básico en la
    práctica de la atención plena.
  • Trascender el miedo a la vejez y a la muerte: cuando se ve que la conciencia trasciende al cuerpo físico, el deterioramiento y la pérdida de este cuerpo se siente menos trágica. Ver la muerte como un proceso natural permite la paz y elimina el miedo.
  • Autenticidad: se diluye la necesidad de ajustarse a las normas culturales o seguir siendo políticamente correcto. En cambio, surge una necesidad de expresar en palabra y acción lo que sientes como correcto. Nos damos cuenta de que no se trata de complacer a los demás evitando expresar opiniones impopulares. 
  • Bienestar aumentado: las personas espiritualmente despiertas tienen un nivel de bienestar que parece ser más consistente, más estable. Saben que hay una conexión mente-cuerpo, que se traduce en una conexión felicidad-salud.

En palabras de
Eckhart Tolle, "encuentras la paz no reorganizando las circunstancias de tu vida, sino dándote cuenta de quién eres en el nivel más profundo". Ese dándote cuenta es tomar conciencia de, es prestar atención plena a nosotros mismos.

diumenge, 4 d’agost del 2019

Amor liberado de la mente: Ser-Amor

En una conversación entre amigos en la que participaba, en un momento dado uno de ellos, que estaba pasando por una época de cierta confusión, se preguntaba "¿qué es el amor?". Al instante esa pregunta me recordó vivamente un cuento corto que había leído tiempo atrás en el libro 101 cuentos clásicos de la India, del autor Ramiro Calle, que resumo de memoria brevemente: 

Eran dos peces en el inmenso océano, uno joven e inquieto, el otro ya entrado en años. El joven se preguntó en voz alta: "qué es el mar?". El viejo le miró con asombro, y le contestó "pobre pez ignorante: estas en el mar, vives en él y morirás en él, sostiene tu existencia en todo momento, incluso tu cuerpo está hecho de agua de mar ... tu eres parte del mar, eres el mar, siempre lo has sido y lo seras ¡y tu me preguntas qué es el mar!
Photo by Matt Alaniz on Unsplash
 
Cambiemos mar por amor y tendremos un símil para responder a la pregunta sobre el amor; aunque claro, es un poco más complicado, no sólo somos amor, no sólo "vivimos en un océano de amor sin darnos cuenta" (aunque esto es rigurosamente cierto), también somos algo más, también somos mente. 

La mente forma ideas, conceptos, proyectos, sueños, imaginaciones ... que pueden materializarse o no. Actúa en nosotros captando la realidad objetiva (suponiendo que exista tal cosa) e interpretándola, creando nuestra realidad subjetiva, nuestra visión particular del mundo y de nosotros mismos. Esta realidad personal puede llegar a ser muy cerrada, la persona cierra su mente a otras formas de ver el mundo, cree firmemente que la realidad es como ella la ve y no de otra forma, y como consecuencia es incapaz de percibir nada que sea demasiado distinto a su concepción cerrada. 

Respecto al amor, es usual creer que no lo tenemos, sino que nos lo han de dar (y recíprocamente, lo hemos de dar) como si fuera un objeto, un regalo, que hay que buscarlo, que hay que encontrarlo. Y a menudo buscamos a ciegas, pues ni siquiera sabemos exactamente qué es lo que estamos buscando. Nos hacemos una idea sobre lo que es, o sobre lo que creemos que debería ser, y después la realidad contradice nuestra idea, y nos sentimos confusos, incluso nos cerramos temporalmente al amor, dañados como nos sentimos al frustrarse nuestra búsqueda de algo que no ha sido como lo imaginábamos. 

En realidad el Amor es totalmente independiente de la mente: todas nuestras concepciones mentales sobre él son simples representaciones, tal como un cuadro del mar lo es del mar real. Podemos tener diversos cuadros del mar en casa, cada uno con un aspecto distinto, o quizá no tengamos ninguno, pero el mar sigue siendo el mar, y sigue estando ahí independientemente de si pensamos en él o no, de si tenemos imágenes de él o no. Y es inmenso, como el Amor con mayúsculas. Para ver claramente la verdad de esta afirmación es necesario relajar la mente, soltar nuestras pre-concepciones y pre-juicios, y enfocar la mente en ver y percibir nuestra capacidad de amar, y nuestra capacidad de sentir el amor. Este vivenciar nuestra capacidad de amar sin condicionamientos mentales poco a poco va abriendo nuestra visión, se sueltan las limitaciones y condicionamientos mentales, y nos damos cuenta de que el Amor tiene mas que ver con el Ser que con el hacer: nuestro Ser es, independientemente de lo que hagamos o dejemos de hacer, y el Amor es intrínseco al Ser. Después con la mente hacemos, manifestamos, imaginamos, "hacemos el Amor" expresión que suele usarse exclusivamente para referirse al acto sexual pero aquí lo usamos en sentido amplio (de ahí el Amor en mayúsculas), de manifestar amor por cualquier canal, como por ejemplo compartir una tarde con amistades, jugar con tu hijo, escuchar atentamente a quien quiere ser escuchado, o escribir unas líneas con el ánimo de que sean útiles para alguien, todo eso son actos de amor, se relacionan no con el ser sino con el hacer. 

Así pues los "problemas con el amor" vienen de la confusión básica de identificarse con el hacer, con las acciones, con lo que nos sucede, con nuestras ideas personales, con no saber vivir directamente el amor que ya tenemos y somos, y eso viene de no haber trabajado nuestro aspecto "simplemente Ser" y en cambio habernos volcado en el aspecto "hacer: soy lo que hago, lo que me hacen y lo que me sucede". El Amor no tiene problemas, eso es cosa de la mente, de hecho los problemas son creaciones de la mente. Desde el punto de vista de la mente racional no se entienden las palabras del Nuevo Testamento (Corintios, 13), se le ponen mil problemas, se cree que es imposible un amor así, e incluso se cree que no es recomendable:
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor ...
Pero si distinguimos el Ser-Amor del amor como realización mental entonces cobran significado, pues la envidia, jactancia, rencor, etc son productos de la mente, no tienen nada que ver con el Amor. Esas emociones negativas se solucionan en la mente, y se solucionan superando las pre-concepciones y abriéndose a lo que somos realmente.
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 

A través de la meditación paciente y constante, podemos ir abriendo nuestra mente al Ser-Amor que somos momento a momento. El efecto en la persona es realmente extraordinario: dejamos de buscar y de pedir lo que ya somos y tenemos, ahora y siempre. Nuestra mente, ahora abierta, se llena de Amor incondicional, de Ser, constantemente, independientemente de las circunstancias, pues ninguna circunstancia puede afectar al Ser, en todo caso lo hará sobre nuestro hacer; la mente pasa a ser utilizada para modular nuestra expresión de afecto, que fluye de nosotros de forma natural como el agua de un manantial inagotable, adaptándola a las circunstancias y a las personas de la forma que veamos más adecuada para ellas. Pero incluso si las circunstancias o las personas que nos rodean son adversas a esa expresión, a la realización del Amor, no afectará en absoluto a nuestra vivencia interna de serlo, eso es tan inamovible como el océano.

divendres, 12 de juliol del 2019

Equilibrar ser y hacer


Observar, mejor dicho, contemplar un paisaje natural amplio, con perspectiva, desde cierta altura, nos relaja, eleva nuestra conciencia, nos hace olvidar momentáneamente nuestros pequeños problemas personales, delante de tanta grandiosidad, de esa tranquilidad majestuosa.


Nuestra mente casi siempre está cerrada dando vueltas a las mismas pequeñas cosas cotidianas. Nos cargamos con un montón de tareas por hacer, día a día, hasta que "no tenemos tiempo libre".


Pero una cosa es el ser, y otra cosa es el hacer. Si estamos el 100% de nuestro tiempo haciendo cosas, olvidamos el ser; peor aún, confundimos el ser con el hacer, creemos que si no estamos haciendo algo continuamente, entonces estamos "perdiendo el tiempo". El ser simplemente es, y el ser vivo es simplemente un estar vivo, y un sentirse vivo. El equilibrio perfecto consiste en ser y hacer sin que uno colapse al otro. 


Cuando contemplamos lo majestuoso, nuestra mente deja de pensar, sólo observa, y por unos instantes nos fundimos con lo observado, pero no obstante no dejamos de ser, somos el que observa, somos el que queda absorto en la contemplación de la Naturaleza. En esos instantes sólo somos. 

¿Por qué es importante dedicar atención a sólo ser? Adquirimos conocimiento por observación de la realidad; la ciencia experimenta, observa y anota las regularidades observadas, las cadenas de causa-efecto. Para el físico Bernard d'Espagnat la idea de una realidad que existe independientemente de nosotros y que está altamente estructurada puede llamarse simplemente “Ser”, puede explicar porque siempre que aplicamos una causa se produce el mismo efecto y no otro distinto cada vez.



Conocer es entonces crear conceptos mentales y encontrar correspondencias entre la realidad (el Ser) y nuestros conceptos mentales. El Ser puede ser la explicación última de todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos. Nosotros también somos una realidad, un ser particular, parte del Ser total.

Además, al dedicarnos en exclusiva al hacer olvidando nuestro ser particular, nos alineamos de nosotros mismos, no somos quien somos, nos reducimos a alquien que hace cosas, cuando en realidad tenemos un valor intrínseco, más allá de lo que hacemos o dejamos de hacer. Es importante para nosotros pues dedicar algún tiempo cada día a sólo ser.



dimarts, 11 de juny del 2019

Consciencia emergente


¿Qué es la consciencia?

La consciencia puede verse como la facultad de un ser para estar inteligentemente conectado con su entorno. Sin entrar en detalles filosóficos de qué significa exactamente la palabra "ser", a eso se dedica una rama de la Filosofía: la Ontología, aquí simplemente nos referimos a algo que existe (no es producto de la imaginación, realmente existe); existir viene del latín existere que significa ‘salir’, ‘nacer’, ‘aparecer’, y a su vez deriva de sistere ‘colocar’, ‘estar'.

La consciencia está en todas partes 

Claro, si ser es existir entonces una piedra es un ser, incluso un grano de arena lo es; ¿está una piedra conectada a su entorno? Pues sí, en realidad todo lo que existe está conectado a todo lo demás. Esa piedra está influenciada por su entorno, y modifica su estado en respuesta a ese entorno. Afectan a la piedra los cambios de temperatura y humedad (su estructura interna, sus moléculas, modifican sus vibraciones), de luz ambiente (la luz del Sol es absorbida en parte por la piedra, y en parte reflejada), está sujeta a la gravedad, y por supuesto es afectada por cualquier ser vivo que la golpee o la recoja, incluso se puede convertir en un adorno de un jardín, o en objeto de estudio de un geólogo. Desde este punto de vista, todo lo que existe, o sea todo ser, está conectado con todos los demás seres, tiene pues consciencia.

Consciencia y evolución

Atendiendo a la complejidad de la conexión es cuando aparecen los grados de conciencia. En un ser vivo, además de la conexión con el entorno que encontramos en un mineral, aparecen nuevas posibilidades, más sutiles, que hacen que el ser pueda reaccionar al entorno para adaptarse y mejorar su bienestar. La reacción al estímulo del entorno es básica para la supervivencia, pues el ser vivo es mucho más delicado que el ser mineral, necesita protegerse. Así, la consciencia se hace más y más sensible, compleja, a medida que la evolución crea organismos más avanzados.


¡Qué mirada! Despierta, atenta, amable, expectante ... ¡consciente!
En la especie humana la consciencia alcanza su máximo desarrollo, pues además de conectarla de forma muy sensible a su entorno a través de la conciencia sensorial, el ser humano es capaz incluso de percibirse a sí mismo, de relacionarse consigo mismo, ya no es sólo una relación del ser con su entorno exterior, es además una relación consigo mismo. Por eso empieza a preguntarse ¿quién soy yo en realidad?, esa pregunta nace de la auto-consciencia de sí mismo. 

Consciencia plena, no reactividad

En todo caso la consciencia no es un atributo especial del ser humano, es una propiedad emergente de la materia, está en todo, en grados distintos de evolución. Y sigue evolucionando, probablemente la denominada conciencia plena (mindfulness) que tanta difusión está teniendo en estos principios del siglo XXI sea la siguiente fase de esa evolución: es una emergencia de una consciencia que nos conecta con todo de forma no dual, pues tiene una visión del todo que incluso nos incluye a nosotros mismo en ese todo. 

Además ya no hay una reactividad actuando detrás como sucede en la consciencia menos evolucionada, pues esa reactividad era para proteger al ser vivo, protección que en una sociedad amable, evolucionada, humana, no debería ser necesaria en absoluto. La reactividad en realidad no forma parte de la consciencia, pues ésta como ya hemos dicho es una conexión inteligente, mientras que la acción en respuesta a la información que le llega, de la que es consciente, pertenece a otro ámbito del ser vivo. Es por eso que en los programas de mindfulness se trabaja la no reactividad, pues es fácil confundir la reacción con la consciencia, y se hace necesario un trabajo personal para distinguir una de la otra. El ser humano está capacitado para tener ese grado de consciencia capaz de discernir la diferencia entre reaccionar de forma automática y actuar de forma reflexionada, o incluso de no actuar si es lo mñas conveniente. 

dilluns, 6 de maig del 2019

La práctica de la conciencia plena es transformante

La práctica de conciencia plena es transformante, pero hay resistencias al cambio

Es de lo más frecuente, para los que nos dedicamos a impartir talleres y cursos prácticos de relajación y de mindfulness, a encontrarnos con muchas personas, de hecho la mayoría de los asistentes, que a pesar de encontrar placenteras e incluso reveladoras las prácticas que se realizan, confiesan no ser capaces de decidir dedicar un tiempo a la práctica diaria, más allá del que dedican durante el taller; dicen que no tienen  tiempo, cuando en realidad todos podemos reservar 10 minutos al día por muy ocupados que estemos; o también dicen que simplemente no piensan en ello, etc.  A pesar de que se les insista que la práctica diaria, mantenida de forma constante durante algunas semanas, es fundamental para que los beneficios asociados a la práctica se consoliden, se hagan suyos, y teniendo constancia directa de esos beneficios pues durante el taller experimentan relajación, bienestar e incluso silencio mental, así y todo se ven incapaces de decidir incorporar unos minutos a la práctica personal en su día a día.
En consecuencia para la mayoría de personas que asisten a cursos, el resultado final es haber tenido un contacto agradable con la práctica de mindfulness, pero que no modifica en nada, o en muy poco, la vida de la persona. La verdadera práctica de mindfulness es transformante, transforma a la persona; si no es así, es que sólo estamos tocando la superficie, como si nos apuntáramos a clases de piano para sólo tocar con dos dedos las piezas más simples, o como si nos matriculáramos en la Universidad sólo para saber qué es la Universidad, sin estudiar de verdad ninguna asignatura.

A profound transformation
En palabras de Jon Kabat-Zinn (transcrito del vídeo original en ingles):

"Our attempts to identify and solve our problems will usually be thwarted by our own prejudices and preconceptions. Our doubts about our own abilities then become self-fulfilling prophecies. They can come to dominate our lives and in this way we effectively make our own limitations through our own thought processes.

You can get a closer look at this process on a day-to-day level by being mindful of your own inner dialogue and beliefs and how they affect what you wind up doing in certain situations.

Unless we are practicing mindfulness we rarely observe our inner dialogue with any detachment and ponder its validity especially when it concerns our thoughts and beliefs about ourselves. (...)
What we mean above all is that they are undergoing a profound transformation of you; this transformation is brought about by the encounter with one's own wholeness catalyzed by the meditation practice itself."
"Nuestros intentos de identificar y resolver nuestros problemas generalmente se verán frustrados por nuestros propios prejuicios y preconcepciones. Nuestras dudas sobre nuestras propias habilidades se convierten en profecías auto-cumplidas. Pueden llegar a dominar nuestras vidas y, de esta manera, creamos nuestras propias limitaciones a través de nuestros propios procesos de pensamiento.
Podemos observar de cerca este proceso en un nivel cotidiano haciéndonos conscientes de nuestro propio diálogo y creencias interiores, y de cómo afectan a lo que terminamos haciendo en determinadas situaciones."
A menos que estemos practicando la atención plena, raramente observaremos nuestro diálogo interno con cierto desapego ni ponderaremos su validez, especialmente cuando se trata de nuestros pensamientos y creencias sobre nosotros mismos.
Lo que queremos decir sobre todo es que están sufriendo una profunda transformación de ustedes; esta transformación es provocada por el encuentro con la propia totalidad catalizada por la práctica de la meditación misma.
A menos que la persona esté determinada a cambiarse a sí misma, en general las resistencias psicológicas impedirán que la transformación personal tenga lugar. Es como el pez que se muerde la cola: las propias creencias sobre lo que somos y de lo que somos capaces nos limitan, la práctica de mindfulness puede aflojar esa limitación, pero nuestras creencias, manifestadas como resistencia al cambio, en el fondo como miedo a lo desconocido, nos impiden cambiar.

También pueden aparecer resistencias no basadas en el miedo a la transformación, sino en las inercias: la persona sigue obrando como siempre, haciendo lo de siempre, sin ser capaz de variar su rutina habitual para introducir el nuevo elemento que es la práctica de la atención plena, por simple inercia.

Etapas de todo proceso de transformación personal

Siguiendo a A. Blay, un psicólogo que creó su propia línea de trabajo para la transformación y crecimiento personal, para transformar nuestra personalidad a pesar de las resistencias internas, debemos pasar por las siguientes etapas de cambio, aceptación e integración:
  1. Percepción de la posibilidad de cambio, de nuevas perspectivas
  2. Tomar conciencia de ello
  3. Asumirlo
  4. Actuar en consecuencia de lo asumido
  5. Ser eso, serlo.
Vemos cada fase.

Percepción: percibimos algo cuando nuestra mente recibe información de ese algo a través de un canal de transmisión de información. Habitualmente ese canal es sensorial (los cinco sentidos) y la información proviene del exterior de nuestro cuerpo, pero también puede provenir de nuestro propio cuerpo (como en la propiocepción o la interocepción) o de realidades no físicas (percepción extrasensorial), aunque esta última no está aceptada por la ciencia. Cuando asistimos a talleres de mindfulness percibimos los efectos de la práctica: relajación, centramiento, calma, sensación de estar muy despiertos, etc. 


Tomar conciencia: es incorporar a nuestra conciencia una experiencia, implica percepción pero además aceptación de lo que percibimos tal como lo percibimos, o sea es aflojar nuestras posibles resistencias a aceptar lo que percibimos. Con ello obtenemos un conocimiento directo, vivencial,  de la existencia de ese algo percibido, independientemente de nuestras ideas previas. Por ejemplo en un taller de relajación y conciencia plena, en un ejercicio concreto de observación de los pensamientos propios, al terminarlo y comentar los estados de los asistentes, hubo quien resultó confundido, y preguntó "pero entonces, ¿quien soy yo?", pero fue una pregunta realizada con cierta angustia, con cierto miedo a lo que se había percibido, con una resistencia a aceptar que el yo personal no se limita a lo concebido anteriormente; aquella persona quedó confundida, y no integró la experiencia en su conciencia, al contrario, dudó y se cerró a ella.


Asumir: significa literalmente tomar para uno mismo lo percibido, hacerse cargo de ello, responsabilizarse de algo.  Se refiere a lo que percibimos e incorporamos a nuestros esquemas mentales, aceptándolo plenamente en nuestra vida: aquello es, y está en nuestra vida, es parte de ella.

Por ejemplo en tu trabajo recientemente te han ascendido, ahora eres el jefe de tus antiguos colegas, lo sabes pues percibiste el mensaje, escuchaste el nombramiento, te has hecho consciente de ello, lo sabes, pero no te lo esperabas, no estabas preparado para ello, así que lo sabes pero todavía no lo has asumido, el hecho no lo has aceptado plenamente, no te has responsabilizado de tu nuevo cargo, y en consecuencia no estarás actuando aún plenamente como jefe hasta que no lo asumas, todavía no eres jefe de hecho, sólo sabes que te nombraron jefe. El asumir algo puede ser parcial: lo sabes, pero no acabas de aceptarlo del todo, tienes una aceptación parcial debido a resistencias mentales.

Para asumir el cambio totalmente debemos superar los condicionamientos y resistencias que tengamos, y eso pasa por un proceso de tomar conciencia de esas resistencias. Del mismo modo, en la práctica de la atención plena se produce una profunda transformación personal que hay que percibir, aceptar y asumir para que se estabilice.

Actuar en consecuencia: es un ajustar nuestra acción cotidiana al conocimiento asumido que tenemos, actuando como corresponde a lo que hemos aceptado y asumido en nuestra vida. En el ejemplo anterior decíamos que en tu trabajo recientemente te han ascendido, ahora eres el jefe de tus antiguos colegas, aunque no estabas preparado para ello, todavía no lo has asumido. En el momento que lo asumes (te responsabilizas de ello) es cuando puedes empezar a actuar en consecuencia, esto es, a actuar como jefe. Al asumir tu jefatura, las trabas mentales de no aceptación plena caen, y puedes actuar como corresponde al cargo. En la práctica de la conciencia plena, seria vivir instante a instante con plena conciencia, aplicando lo percibido, aceptado y asumido no sólo durante las sesiones de trabajo, sino con continuidad.

Serlo: Decimos que somos algo cuando estamos actuando siempre conforme a un conocimiento aceptado y asumido, y eso significa 1) conocemos  2) asumimos  y 3) actuamos en consecuencia. Es por tanto una combinación de saber y actuar. En el ejemplo anterior, cuando te han nombrado jefe de tus antiguos colegas de trabajo, debes asumirlo, y partir de ahí dejar de actuar como colega y empezar a actuar como jefe; cuando ese saber-asumir-actuar se estabiliza y asienta en ti,  eres el jefe, no "haces de" sino que lo eres. De parecida forma, cuando actúas de forma habitual con conciencia plena, eres conciencia plena.

En cada fase de la transformación personal podemos experimentar bloqueos que nos impidan avanzar; esquemáticamente:

Aceptación

Aceptar una realidad , en el sentido de permitir que esa realidad percibida entre en nosotros, que pase la puerta de nuestra interioridad, es clave para poder vivirla plenamente e incorporarla a nuestro vivir. ¿Por qué no aceptamos una experiencia percibida? Porque choca frontalmente con lo que nosotros pensábamos acerca de lo que somos. Una idea aceptada choca con una realidad percibida momentáneamente que niega la primera; la idea aceptada lleva con nosotros probablemente toda la vida, mientras que la nueva realidad percibida acaba de llegar, y como decíamos antes, quizás sólo se experimenta durante unos instantes, en el transcurso de un taller de conciencia plena. Esos breves instantes de percepción de una realidad distinta a menudo no son suficientes para debilitar y sustituir la antigua idea aceptada: esto es la inercia de la antigua idea, la resistencia a ser movida o cambiada.

Por esto es importante la práctica continuada, día a día: al insistir en vivirse a uno mismo de forma distinta a la aceptada, se va haciendo más y más evidente que eso es real, y se aflojan las inercias a quedarse con las antiguas ideas sobre uno mismo. Tampoco se crea que es necesario un gran esfuerzo: entre diez y veinte minutos diarios, mantenidos durante dos a tres meses, bastan para asentar la experiencia de vivirse a uno mismo de forma distinta a lo aceptado anteriormente. Mucho menos de lo que hace falta para aprender a tocar un instrumento, para aprender a conducir, y por supuesto para obtener una titulación, que precisan años.

El tiempo previo de vivencia puede incluso reducirse si la persona empieza a practicar con una actitud realmente abierta a lo que venga, o sea, con una actitud inicial de aceptación, de curiosidad, de ganas de experimentar sin condiciones lo que traiga la práctica. Entonces las inercias se reducen al mínimo, y la persona se transforma interiormente con facilidad.

La aceptación de lo vivido es de hecho una parte básica de la práctica de la atención y conciencia plena: por eso se llama de conciencia plena, pues al introducir la aceptación abierta de lo percibido, es cuando realmente nos volvemos conscientes de lo percibido: cuando no hay barreras mentales autoimpuestas. 

Conclusiones

Siempre que vayamos a realizar una práctica o un taller de mindfulness-conciencia plena, si queremos realmente aprovechar sus muchos beneficios, es importante que acudamos a la práctica con una actitud previa de aceptación de lo que se va a experimentar, sabiendo que interiormente tenemos unas inercias al cambio, a las experiencias que niegan nuestras ideas previas, y que esas resistencias se superan aplicando aceptación de lo que de va a experimentar. Y recordar que para superar las propias inercias se necesita cierta constancia en la práctica, cierto tiempo de práctica cotidiana, pues se trata de movilizar unas inercias que han estado con nosotros muchos años, y no se pueden mover en cuatro días. Con este conocimiento y la actitud adecuada, cosecharemos mucho más beneficios de nuestra practica.




dijous, 7 de març del 2019

Deseos y aspiraciones con atención plena


Es conocido que la práctica de la atención plena, o Mindfulness, provienen de la tradición budista, y que ésta señala al deseo como fuente de sufrimiento. Pero no todos los deseos son generadores de sufrimiento. A continuación distinguimos cuáles son esos deseos perturbadores del bienestar, y como Mindfulness puede ser de gran ayuda para minimizarlos.

Tipos de deseos
Una clasificación adecuada para nuestro propósito es la siguiente:

  • Deseos no saludables: socava el bienestar propio y/o ajeno, produciendo lo que el budismo suele llamar "sufrimiento". Ahí tenemos las motivaciones que llevan a algunas de las cosas más horribles y horribles que hace la gente.
  • Deseos saludables: puede contribuir al bienestar psicológico, la felicidad y la paz. El deseo expresa algunos de los aspectos más bellos y nobles de la vida humana.
  • Deseos compulsivos: no dirigidos a voluntad, te dirigen incluso contra tu voluntad, y por lo tanto no es fácil soltarlos;a menudo van acompañados de dependencia, tensión o presión para conseguir lo deseado. La libertad, el libre albedrío y la capacidad de elegir sabiamente, se comprometen fácilmente a manos del deseo compulsivo. Si no puede satisfacerse, el deseo compulsivo puede fácilmente convertirse en frustración e ira y en todo caso geenra sufrimiento.
  • Aspiraciones: La aspiración es un tipo especial de deseo que se caracteriza por la apertura a una posibilidad que se ve como buena (deseable) pero sin generar una necesidad o condicionamiento de que realmente suceda. Esto no significa que no actuemos de acuerdo con nuestras aspiraciones, sino que no lo hacemos de forma compulsiva. La aspiración a menudo surge de la parte no discursiva de la mente (aquella relacionada con el razonamiento lógico y la argumentación), y está asociada a la quietud interior y la relajación: a veces, solo durante largos periodos de reflexión profunda y contemplación, las personas descubren en qué quieren de verdad basar su vida.

Podemos encontrarnos con combinaciones de los tipos anteriores. Ejemplos:



Saludables No saludables
Aspiraciones Desear ayudar a los demás siempre que sea conveniente hacerlo.
Desear ser mejor persona sin obsesionarse ni pensar que ahora no lo eres. 😊
Aspiraciones con buenas intenciones pero equivocadas, como querer ofrecer ayuda para sanar enfermedades sin tener la habilidad necesaria, dañándolo con nuestras buenas intenciones mal dirigidas. 😕
Compulsivos Desear mejorar más y más indefinidamente la forma física, «enganchándote» al ejercicio físico intenso, viéndolo como una necesidad personal.
Desear mejorar la vida de los demás de forma forzada, incluso a pesar de su resistencia, y sufriendo por ello. 😕
Deseos dañinos no controlados:
Beber en exceso.
Tener envidias y rencores (desear la desgracia ajena para sentirse mejor con uno mismo) 😭



Las expectativas generan compulsión
Frustración generada por deseos compulsivos
Las aspiraciones pueden degenerar en compulsivas; una forma es a través de la expectativa: el esperar resultados favorables en respuesta a nuestros esfuerzos por hacer realidad la aspiración. Por ejemplo aspiramos a tener unos hijos sanos y felices, hacemos todo lo posible, pero debido a circunstancias adversas no se satisfacen nuestras expectativas, y sufrimos por ello, pues esperábamos conseguirlo. La auténtica aspiración mantiene una apertura a la posibilidad pero sin generar una necesidad de que se consiga realizarla, es un ideal deseable; esto no significa que no actuemos de acuerdo con nuestras aspiraciones, significa que no nos aferramos a su consecución. Ya de por sí es plenamente satisfactorio tener una aspiración saludable, y actuar de forma coherente y constructiva con ella, sin depender del resultado. 
 

Tensión-compulsión y aspiración-relajación
Puede ser útil establecer una relación entre estos conceptos. Cuando experimentamos un deseo compulsivo de alguna manera estamos cerrando nuestra mente en torno a ese deseo; nos aferramos a él y a su consecución, y rechazamos la idea de no conseguir realizarlo. Siempre que nos aferramos a una idea, cerramos nuestro campo de percepción, al no querer considerar la posibilidad de negar la idea, o su consecución. Hay ahí una tensión, un forzar. En cambio cuando aspiramos algo hay una relajación, es un desear abierto a toda posibilidad, incluso la de que sea prácticamente imposible realizar la aspiración. Al soltar la mente nuestro campo de percepción es abierto, y de hecho es la forma de captar mejor todas las posibilidades que realmente existen. Podemos pues decir que las aspiraciones además de no tensarnos nos mantienen más conectados a la realidad total, pues nos mantenemos receptivos y abiertos incluso a la posibilidad de no ser posible conseguir realizar nuestras aspiraciones, sin sentir frustración por ello; si sentimos frustración es señal de algún tipo de cerrazón compulsiva de la mente.

Amor y deseos saludables
Amor bondadoso en
la tradición Budista

El amor es un generador de deseos de todo tipo, tanto saludables como no saludables, tanto compulsivos como aspiracionales. Cuando el amor nos dirige a desear algo o alguien para nuestro beneficio fácilmente generará deseos en principio saludables pero compulsivos, pues de forma automática se produce en nosotros la idea de que ese algo o alguien es muy importante o incluso necesario para nuestro bienestar, o nos imaginamos una necesidad que convierte el deseo de amar o ser amados en compulsivo. Hay también deseo compulsivo en el amor por los hijos e hijas, como ya hemos visto. De nuevo, un amor bien dirigido será capaz de generar aspiraciones bondadosas en vez de deseos compulsivos: la aspiración bondadosa es aquella que, por amor, por bondad, nos moviliza a actuar para el bienestar, pero sin exigencias compulsivas.

Mindfulness para evitar la compulsión
La sensibilidad y la conciencia más abierta que proviene de la práctica de la atención plena ayudan a percibir cuando nuestros nuestros deseos son saludables; también ayuda a percibir cuando la aspiración se convierte, a través de las expectativas, en deseo compulsivo. A través de la práctica de la auto-observación con plena atención llegamos a ser capaces de darnos cuenta cuando se produce la tensión física y mental, la presión y el malestar que vienen con el deseo compulsivo, incluso cuando son sutiles, que es el caso con los deseos saludables y las aspiraciones cuando se mezclan con expectativas.

Expectativas y mindfulness
Una expectativa es una idea respecto a un resultado futuro, fruto de acciones nuestras; al ser una idea, tiene la fuerza de toda idea: podemos caer en la identificación con nuestra propia idea, creer que nosotros, de alguna manera, somos en parte esa idea. De esa forma cuando la expectativa no se cumple, la idea es negada, y nosotros mismos podemos sentirnos negados, de ahí el sufrimiento, pues toda negación de nosotros mismos provoca sufrimiento. La práctica de la atención plena lleva nuestra conciencia al presente, tendemos a divagar menos sobre el futuro, debilitando así las possibles expectativas sobre acontecimientos futuros. Hacemos lo que creemos correcto aquí y ahora, no para conseguir un posible resultado futuro que cumpla nuestras expectativas.

Aspiraciones y mindfulness
La verdadera aspiración en el sentido de no generar necesidades, condicionamientos o expectativas suele tener un claro matiz impersonal: es como si nos sobreviniera sin esfuerzo por nuestra parte, està ahí como un impulso limpio, inegoísta, un impulso a obrar para realizar algo beneficioso, y al mismo tiempo no nos condiciona, no nos añade ni quita nada, deja nuestra libertad intocada. Aquí «impersonal» significa no pensar en uno mismo, que no equivale a no ser uno mismo, de hecho es todo lo contrario: cuando simplemente somos, no necesitamos pensar sobre nosotros. Al simplemente ser momento a momento, relajamos los pensamientos compulsivos acerca de nosotros mismos y nos abrimos a captar verdaderas aspiraciones. 





diumenge, 27 de gener del 2019

Julen

Un 13 de enero Julen, un niño de corta edad, caía en un angosto pozo abandonado, cavado a ras de tierra, una auténtica trampa mortal, simplemente por la mala suerte de pasar por allí. Durante casi dos semanas los equipos de rescate trabajaron día y noche para recuperar al pequeño, manteniendo viva la esperanza de encontrarlo con vida, sin éxito, pues cuando por fin lograron llegar a él lo encontraron sin vida.

Cada persona reacciona ante este tipo de tragedias de forma distinta, hay quien se encoge de hombros y simplemente dice "mala suerte, se hizo lo que se pudo", otros en seguida piensan en consecuencias legales y castigos, hay quien se queda en un mar de preguntas aparentemente sin respuesta del tipo "¿por qué han de suceder desgracias así a un niño que justo empezaba su vida?", aún otros, cerrando sus corazones al drama, lo ignoran, justificándose con pensamientos tales como "hay muchos niños muriendo en el mundo de forma injusta como para prestar tanta atención a uno en concreto", como si la existencia de muchos casos quitara la importancia que tiene cada uno de ellos, cada drama humano.

Realmente para quien busca un sentido a la existencia estos casos complican mucho la búsqueda  de comprensión, pues parecen completamente fuera de todo sentido, incluso parecen crueles. Seguramente por esta dificultad, que de hecho nos encontramos casi cada día cuando vemos las noticias, muchos han renunciado a entender, algunos son escépticos a todo los trascendente, incluso se muestran agresivos, destructivos, contra quien defiende un sentido trascendente de la vida, otros que también renuncian a entender lo hacen en sentido contrario, creyendo que un Dios que todo lo dispone tendrá sus razones que son incomprensibles para la razón humana. ¿Realmente está fuera de nuestro alcance la comprensión del sentido de la vida, con sus desgracias incluidas? Fácil está claro que no, ¿pero imposible? Seguramente la palabra clave sea: conciencia.

No hay comprensión posible sin conciencia; una conciencia despierta, amplia y a ala vez profunda, que contemple con ánimo de entender, sin perderse en razonamientos intelectuales, en pensamientos, nada de lógica, simplemente ser y mirar atentamente con interés de profundizar, de entender. Todos tenemos la capacidad de ser conscientes, sólo que no la tenemos desarrollada por igual. El sistema educativo tradicional se preocupa sobre todo por desarrollar el intelecto, y la sociedad "avanzada" tecnológicamente más bien lo que promueve es la estrechez de conciencia, proporcionando mucho trabajo a todo el mundo, todos estamos muy ocupados y "no tenemos tiempo" y todo tipo de "distracciones" para descansar del trabajo. Con este entrenamiento y este estilo de vida, nuestra conciencia es estrecha, superficial, y no alcanza demasiado lejos, y por supuesto, no da para iluminar el sentido de la vida y el sentido de las desgracias. Así que si de verdad queremos entender algo más, si queremos trascender la visión estrecha y superficial de la vida, necesitamos ejercitar nuestra conciencia en profundidad y en amplitud.

Daría para un libro entero, o para unos cuantos, desarrollar convenientemente el párrafo anterior; en este corto artículo nos contentaremos con mostrar sólo un aspecto de los diversos resultados obtenidos al trabajar la conciencia: la percepción del sentido profundo de ser.  En el trabajo de profundización, que es sólo una parte del trabajo, todo meditador acaba encontrándose cara a cara con ese ser interior,  ese observador que está más allá, por detrás como si dijéramos, de todo lo que acontece. Es tan profunda su conciencia que todo, absolutamente todo, parece exterior, incluso los propios pensamientos, las emociones y el cuerpo, se ven desde esa conciencia central como externos a ella. Y no obstante la sensación de conexión es absoluta, eres más allá de todo lo externo, pero estás conectado con todo, eres plenamente consciente de todo, incluso de tu ser más profundo. Al principio la percepción de ese ser interior viene como un flash corto e intermitente, con la práctica paciente se va estabilizando; al cabo de un tiempo tienes la extraña sensación como de "ver doble", a veces tu conciencia es la superflua habitual, a veces espontáneamente se profundiza y te centras, te sitúas en el centro de todo tu campo de conciencia. 

Entonces, ¿cuál es la relación entre la profundización de la conciencia y el sentido de la desgracias? Cuando aprendes a centrarte en esa sensación profunda de ser te das cuenta que potencialmente todos la tenemos, incluso aunque no se sepa simplemente por que no se le presta atención. Desde esa conciencia profunda todo se ve mucho más relativo: la salud y la enfermedad, la riqueza y la pobreza, la juventud y la vejez, la vida y la muerte, son estados, no son el ser, el ser es inmune a ellos, para el ser son cosas que suceden, pero que no le afectan directamente. De hecho nada puede dañar a ese ser central. Julen también lo tiene, también lo es, y hablamos en presente, no en pasado, así que de hecho sigue siendo ese es, ese ser central indestructible, sólo que probablemente no se había dado cuenta todavía. Para el Julen central, para su ser, lo que le ha sucedido es simplemente algo que ha sucedido, el sigue siendo, el Es. Esta conciencia central pues lo relativiza absolutamente todo, marca una distancia desde la cual se puede observar lo que acontece.

Después de meses de viajar por el inmenso subcontinente indio por fin el buscador encontró el hogar del sabio que buscaba. Llamó a la puerta y una suave voz le invitó a entrar. El sabio se encontraba en ese momento almorzando frugalmente, y le invitó a acompañarle. El buscador estaba impaciente por saber, por empezar a obtener respuestas, así que recién terminado el refrigerio sin más tardar preguntó.

- Oh sabio entre los sabios, no debes conocer el dolor y el sufrimiento que nos afligen al resto de los mortales, ¿verdad que es así?

- No es así, al contrario, conozco muy bien el dolor y el sufrimiento, como todo ser humano

- ¡Caramba! No lo entiendo, creía que las personas realizadas espiritualmente habían trascendido el sufrimiento, ¿no es así maestro?

- Trascender no equivale a ignorar amigo mio, pues ¿que sabio merecería realmente ese calificativo si no conociera de primerísima mano todos los sufrimientos que padecemos los seres humanos? No, en verdad, para conocer realmente algo has de haberlo vivido con intensidad, si no es así, sólo lo conoces en teoría, pero no en la práctica.

- Entiendo, pero entonces maestro, ¿tu también sufres? ¿Si sufres, para qué sirve estar iluminado, si sigues sujeto al sufrimiento?

- Como todo ser humano podemos experimentar dolor, pero la diferencia es que no me importa en absoluto, el dolor sucede, está ahí, y yo lo contemplo desde mi morada interior con total aceptación y comprensión, sé que forma parte de la existencia humana, y también se que no afecta a mi Ser. No me identifico con ese dolor, sino con el Ser que trasciende al sufrimiento, al dolor e incluso al pensamiento. Conozco el dolor, lo siento, pero no me afecta en absoluto. Eso es la trascendencia del sufrimiento hermano mio.