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diumenge, 6 d’agost del 2023

El "mal" es una creación de la mente humana?

"En vez de juzgarlo todo, y casi siempre como incorrecto y malo, considera que todo está bien, y espera y verás los resultados en ti.

El iniciado. Cyril Scott

Juzgar

Una de las funciones principales de nuestra mente es juzgar, o discernir entre lo correcto e incorrecto, lo moral y lo inmoral, lo ético y lo no ético, lo bueno y lo malo, etc. Se trata de una función heredada de nuestros antepasados en la evolución de las especies, en un cerebro primitivo se trata de discernir entre lo sano y lo insano para no ingerir alimento tóxico, o entre lo seguro y lo inseguro para no ser cazado. Es por tanto una función de supervivencia que se ha desarrollado en los seres humanos hasta límites increíbles.

Consideremos el bien y el mal en general como conceptos que nuestra función de discernir se supone que es capaz de identificar. De entrada veremos que no son conceptos absolutos sino relativos, pues lo que una persona considera no siempre coincide con otra persona, además hay también diferencias entre culturas y entre épocas. Comparemos con la mente básica de un ser menos evolucionado pero inteligente como un perro, ¿distingue este los conceptos de bien y mal? No, sólo tiene la función de distinción en términos de supervivencia, no de crítica a comportamientos, no puede considerar un comportamiento como incorrecto.

En cambio hay personas que desarrollan demasiado la función de crítica, de censura de aquello que ven como incorrecto; siendo además que el ser humano en el presente estado de evolución es en gran medida un ser mental, esto es que se identifica a sí mismo con lo que piensa, ya tenemos el lío montado: tenemos personas que todo lo juzgan como correcto o incorrecto, y además se identifican personalmente con sus juicios, que son siempre parciales por necesidad.

La mirada  celestial

La cita del principio de este texto corresponde a una de las historia del libro El Iniciado en la cual el protagonista conoce a un párroco de pueblo extremadamente juzgador, todo lo pasa por la criba de su particular fe, de su interpretación religiosa. Como consecuencia en casi todo ve faltas, pecados, inmoralidades, etc. Ese constante criticarlo todo ocupa tanto su mente que esta está llena de críticas negativas, y por tanto en un estado de negatividad constante: es una persona infeliz por definición, pues quien tiene la mente llena de negatividad sea por los motivos que sea, cierra la puerta a que entre la felicidad en ella. De ahí el consejo del iniciado, de soltar todos esos juicios negativos y verlo todo como fundamentalmente correcto, y esperar a ver los efectos en él mismo, que no serán otros que sentir la felicidad intrínseca que está dentro, que está en el Ser interior de todos nosotros.

Aquí fundamentalmente se refiere a la visión absoluta, pues desde la visión relativa, superficial, ya sabemos que no todo es correcto, dependerá de muchas cosas humanas, de nuestra educación, creencias, de nuestra sociedad, de nuestra época... pero prescindiendo de todas esas capas, yendo a la Realidad total,  global, eterna, no encontraremos nada que está mal en sí mismo, siempre necesitaremos relativizar la realidad para juzgar como malo lo que sea. No se trata de situarse siempre en ese nivel por supuesto, vivimos en la realidad con minúscula mientras seamos seres encarnados, de lo que se trata es de no olvidar que todos esos juicios humanos son relativos, no confundirlos con lo que es absoluto, tener una mirada amplia para con todo, una mirada que en la película de animación El príncipe de Egipto denomina la mirada celestial (ver vídeo). Aunque en esta película tal mirada se refiera al valor de las cosas y de la propia vida de la persona, se aplica perfectamente al juicio parcial e imperfecto que hacemos sobre todas las cosas y personas. 

 

En el otro extremo, la mirada del mal puede crear demonios

Tal como aquel párroco de El Iniciado de tanto juzgar a los demás se estaba convirtiendo en un personaje negativo y casi amargado, tenemos otra película de animación, El Jorobado de Notre Dame, en la que el archidiácono de la catedral de Notre-Dame de París, un en teoría hombre de Dios de hecho más bien es un hombre del demonio, torturado por su ideología personal que califica como inmoral prácticamente todo pero al mismo tiempo atraído por la hermosa gitana.


Así, lo que otra persona interpretaría como amor, deseo natural, atracción por la belleza, el religioso fundamentalista lo interpreta como el mal que le puede llevar al infierno (en el que en realidad ya está sin saberlo) y acaba creyendo que la gitana es la encarnación de mal pues le genera esas tentaciones maléficas, y por tanto nace en él el deseo de matarla. Su realidad es ver el mal por sistema, y al hacerlo así crea su propio infierno personal y él mismo se convierte en el demonio que intenta evitar.

dissabte, 5 d’agost del 2023

Voluntad vs deseo

¿Qué es la voluntad? 

La voluntad puede verse como la potencia del ser que le mueve a manifestarse, a materializar algo, a hacer algo. Ese ser puede estar a distintos niveles de conciencia. 

La voluntad inconsciente

Es una voluntad en gran parte inconsciente, que se apoya en vivencias  del pasado; nos mueve a pensar sin haber decidido hacerlo (ruminación mental), a desear lo que quizá no nos conviene, a actuar de forma reactiva, automática. En realidad, es la misma voluntad que nos mantiene vivos, es la voluntad de vivir y de seguir vivos, que se expresa en diferentes niveles, es la razón última de que el corazón lata, de nuestros impulsos primarios. En parte viene genéticamente determinada, y en parte es aprendida desde nuestra infancia. Cuando incorporamos una concepción del mundo a nuestra mente, tomándola como absolutamente cierta, esa concepción se incrusta en nuestro inconsciente, se programa allí como parte básica de nuestro estar en el mundo, y la voluntad basal se encargará de defenderla contra ataques externos y de aplicarla, realizarla en la práctica. Es una voluntad básicamente de supervivencia, de apego a lo personal, de cuidado de nosotros mismos en cuanto cuerpo y personalidad.
 
Señalemos que dado que la mayor parte de la humanidad todavía está fuertemente dirigida por su inconsciente (ver vídeo explicativo), su voluntad también suele serlo.

La voluntad consciente

Es la voluntad libre de automatismos inconscientes y por tanto liberada de anhelo de supervivencia, de apego a lo personal; al no estar  centrada en nosotros mismos se motiva a hacer el bien, por hacer las cosas bien, por el beneficio de los demás, por altruismo, por amor incondicional, por idealismo. Esa voluntad no es, no puede ser programada, reactiva, siempre es actual, se desarrolla momento a momento, no está condicionada por lo que nos haya sucedido en el pasado, puede apoyarse en nuestros conocimientos adquiridos en el pasado pero no queda limitada en nada por ellos. 
El que sea voluntad no egocentrada no implica que sea espiritual, pues puede estar motivada por ideologías por ejemplo totalitarias, en las que el individuo cree saber lo que es mejor para la colectividad, e incluso para toda la humanidad, y entonces pone su voluntad al servicio de materializar esa idea, todos los dictadores en buena parte caen en esta categoria.

Enamoraramientos, encariñarse y otros amores

Enamorarse está actualmente para mucha gente en desuso, a menudose considera un error, una fuente de dolor, algo desfasado, y se enfocan las relaciones de forma más pragmática, con menos ataduras, cuanto menos, mejor; esta actitud es especialmente frecuente en quien practica el feminismo militante, pues su filosofía de vida incluye el evitar a toda costa la dependencia emocional o de cualquier otro tipo de otra persona. Así, encontramos incluso amantes de la poesía e incluso quien escribe poesía, que en otros tiempos se identificaba con el romanticismo, que actualmente desprecian el romanticismo, y llegan a hacer poesía relativa a relaciones esporádicas, superficiales, meramente sexuales. 

Encariñarse por otro lado no es que esté en desuso, es que nunca ha tenido el protagonismo que ha tenido el enamoramiento, y eso que son emociones bastante cercanas, ambas según la ciencia de las emociones (ver por ejemplo: https://www.psicoactiva.com/blog/universo-emociones-hermoso-mapa-interior/) pertenecientes a la emoción amorosa.

Fragmento de la Galáxia del Amor (https://universodeemociones.com/amor/)
Fragmento de la Galaxia del Amor (https://universodeemociones.com/amor/)

Tal como lo define el RAE, cariño es la "inclinación de amor o buen afecto que se siente hacia alguien o algo" . ¿Qué diferencia hay entre enamorarse y encariñarse y por qué puede interesarnos? 

Distinguir las facetas del Amor

Empezando por la segunda pregunta: es importante distinguir cariño de enamoramiento porque existe mucha confusión en entender lo que es el amor, que no es precisamente un asunto menor. En la imagen del fragmento de la Galaxia del Amor ya vemos que se ramifica en una serie de variantes como la amabilidad, la ternura, el afecto, etc,  todas son expresiones de amor pero con matices importantes. El enamoramiento en tiempos pasados tomó tal protagonismo que llegó a ser sinónimo de amar, cuando sólo es una variante de amor pasional, posesivo y de pareja, relegando a una segunda categoría el resto de facetas del amor. No obstante, no hay tales categorías en cuanto a más o menos calidad o intensidad sino formas de expresión, todas son expresiones de amor.

¿Entonces enamorarse no es recomendable? 

El enamoramiento o amor romántico se suele identificar como una combinación de atracción e idealización; idealizar es no ver los defectos y en cambio magnificar las virtudes o incluso imaginarlas cuando no existen, por tanto es un autoengaño más o menos completo, aunque no es exclusivo del enamoramiento, el amor filial a menudo también obvia los defectos y ensalza las cualidades, y es normal que sea así pues amar implica al otro implica valorarlo positivamente y no dar importancia a los defectos siempre existentes, es sólo peligroso cuando hay un autoengaño demasiado exagerado que con el tiempo se cae y viene la decepción. Quizá el problema es de orden: si primero amamos y por tanto no nos fijamos en los defectos no tiene nada de problemático, pero si sucede al revés, si primero no vemos los defectos y en parte por eso nos enamoramos de un ideal inexistente. 


Estilos de amar según la psicología:

https://www.verywellmind.com/theories-of-love-2795341



  

dimarts, 17 de maig del 2022

Anhel d'amor

Anhelar

Hi ha algunes persones, crec que una minoria entre la gran multitud, que tenen anhels en comptes, o a més a més de, desitjos. Segons els diccionaris anhel és un desig molt fort i/o més profund; crec que és una definició superficial i no estic del tot d'acord, més aviat diria que els desitjos són més físics i els anhels més espirituals, el desig té un component clarament orgànic, s'activen uns determinats mecanismes fisiològics, automàtics, que busquen la consecució d'un plaer, bàsicament, mentre que un anhel es crea i es manté amb una base menys fisiològica i més elevada, com a part de la personalitat. 

Si consultem l'esoterisme, és a dir les doctrines que ens parlen de la naturalesa oculta de la realitat, veurem que ens diuen que el desig té un fort component astral, que en aquella doctrina defineix un "pla" com li diuen d'existència proper al pla físic material, en canvi l'anhel pertany a plans més elevats, com ara el pla mental. L'anhel no busca plaer, busca vivències de plenitud. L'anhel apunta més alt que el desig. Sent així, les persones amb sensibilitats espirituals seran més propenses a sentir anhels que no pas les persones més materialistes. I aquesta seria una manera de comprovar la definició de anhel com un desig superior, més espiritual.

Anhel d'amor

 Dintre dels anhels segurament el més freqüent és el de viure un amor "perfecte"; en paraules d'una coach en desenvolupament personal:

I long for looooooooooove. I long for an epic love, replete with a handsome man pursuing me and desiring me. For friends and family that seek me out and adore me and express it to me so that I feel loved all the time. 

Que tradueixo:

Tinc ganes de amooooooooooor. Anhelo un amor èpic, replet d'un home guapo que em persegueix i em desitja. Per amics i familiars que em cerquen i m'adoren i m'ho expressen perquè em senti estimada tot el temps. 

Ahir veia el film francès un beau soleil intérieur que toca el mateix tema, una dona de mitjana edat, artista, per tant més espiritual que materialista, sola, i cercant aquest amor que no hi ha forma de trobar, i així, la protagonista va de decepció en decepció. 

La decepció és el resultat segur de voler acomplir l'objecte d'un anhel d'amor basant-se en una persona, la que sigui, per més perfecte que ens pugui semblar en primera instància. Per què és així? Com dèiem l'anhel apunta alt, i l'anhel d'amor apunta a un amor ple, intens, continuat i perfecte, però les persones som variables, canviem de moment a moment constantment, i són imperfectes, així que per només aquest fet ja quedaria clar que és un error greu anhelar amor personal. De fet també la persona que anhela al ser persona també canvia amb el temps, i també és imperfecte, així que tenim algú variable i imperfecte buscant un amor permanent i perfecte en una altre persona que també és variable i imperfecte! Fracàs segur.

Anhel del Ser

Sovint les metàfores ajuden a entendre millor els temes poc materials, més espirituals; en el cas de l'anhel d'amor una metàfora que personalment m'ha ajudat és la de la llum del Sol i els seus reflexes. Imaginem una persona que queda encisada per el reflex del Sol en el mar.


La visió del reflex capta profundament la seva atenció i calma la seva ment, la transporta. la deixa en un estat transcendent molt i  molt agradable. Però uns instants després, alguns núvols dispersos tapen parcialment el Sol i els reflexos pràcticament desapareixen, i amb ells també desapareix la vivència, per la qual cosa es sent decebut, "que poc ha durat!". Al cap d'una estona els núvols passen i torna a lluir el Sol, però els reflexos ja no són com eren doncs el Sol també s'ha mogut de posició com fa sempre contínuament, així que la persona s'ha de conformar amb uns reflexos diferents ... que també són temporals per que no duraran gaire a mesura que el Sol avanci en la seva trajectòria cíclica a través del cel. Si la persona desenvolupa un anhel per la vivència transcendent que li produeixen el reflexes, tal anhel està condemnat a ser complert com a molt alguns moments intermitents, i ja sabem que els anhels apunten més alt, a la permanència i a la perfecció. 

Dons de forma similar l'amor és com la llum de Sol, que es reflexa en les persones de forma imperfecte i intermitent, i qui anhela amor i el busca en les persones es com qui anhela llum i la busca en el seus reflexos. L'anhel de llum i el de amor només troben la seva realització plena anat a la font de la llum i de l'amor, que és impersonal, ha de ser-ho per força, doncs les persones som limitades en tot: en llum, en amor, i en el temps. 

Així, l'anhel realment apunta a la realització del Ser impersonal, que és l'únic que pot omplir del tot, sense límits de cap tipus, tot anhel. Doncs les persones són per definició sers limitats, mentre que el Ser és per definició il·limitat. 

Si teniu anhel de amor, busqueu-lo primer en el vostre Ser interior, que és no limitat, i no a fora; un cop allí, trobat el vostre Sol interior, podreu irradiar l'amor que és el Ser, en fer-ho experimentareu unitat amb tot el que existeix, i llavors haureu trobat el que anhelàveu.




dijous, 11 de juny del 2020

Ver o no ver

La visión en la infancia

"No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír", antiguo dicho que nos habla de como una mente cerrada se vuelve impermeable a aquello a lo que se ha cerrado, volviéndose ciega y sorda.

Tendría unos cuatro años cuando por primera vez vi por televisión una "corrida de toros", de visita a casa de los abuelos, mi abuelo era aficionado. Con mi mentalidad simple y llana de niño pequeño recibí un impacto negativo al ver cómo clavaban las picas una y otra vez en el cuerpo del pobre animal. De esto hace unos 50 años, así que el televisor era en blanco y negro; pregunté por esas manchas negras que se veían encima del lomo, y cuando me dijeron que era sangre me horroricé. La mirada inocente.

En otra ocasión, esta vez en casa de mis padres, no recuerdo si en un documental o en las noticias, informaron brevemente de una de esas continuadas y nunca solucionadas hambrunas en África. Ví la imagen de un niño de mi edad con aspecto de esqueleto con piel, estaba además cubierto de moscas, se mostraron también otras imágenes de niños todavía más pequeños, bebes, llorando de hambre, en los brazos de una madre famélica. Inmediatamente surgió en mi mente infantil el sentimiento de estar viendo algo que estaba claramente mal, muy mal en realidad. Y también sentí la extrañeza de ver que mis padres observaban el espectáculo como si nada, sin comentarlo, sin aparentemente sentir nada. ¿Cómo podía ser cierto aquello? Aquella desgracia, y aquella indiferencia? La mirada inocente, de nuevo.


El modo de ver adulto

Los dos sucesos anteriores son ejemplos de simplemente ver, y de modo natural la mente limpia de condicionamientos también percibe de forma inmediata si aquello que se ve es correcto o es incorrecto, pues son casos simples de juzgar, claro, si planteamos a un niño casos rebuscados donde no está claro lo que está bien y lo que está mal no será capaz de verlo, pero en los dos ejemplos está claro como el agua, ¿o quizás no?. Porque a mi abuelo le gustaba el espectáculo de la tortura del animal, y a mis padres no les afectaba ver la hambruna extrema de África. ¿Quizás ser adulto significa volverse insensible al sufrimiento ajeno? Eso parece, al menos a un niño.

Ya sabemos que sucede cuando crecemos con nuestra mente: la llenamos de muchas cosas, y la acostumbramos a ver ... sin ver, a insensibilizarse hasta un extremo que llegamos ya no a ser sólo insensibles, sino a buscar la distracción, el pasar un buen rato, viendo el sufrimiento ajeno, esto ya pasaba en los tiempos de la antigua Roma, y sigue pasando en la versión moderna de las películas de acción, de terror, thrillers, etc. Todo lo que percibimos lo pasamos por el filtro de la conceptualización: "es una corrida de toros, es arte taurino, es tradición...", "la hambruna en África es secular, es estructural, viene de las épocas coloniales, los países coloniales son los culpables..." y al conceptualizarlo así, adormecemos nuestra sensibilidad, y cegamos nuestra visión, ya no vemos la cosa en sí, directamente, como en nuestra infancia, sólo vemos nuestras ideas sobre la cosa.


Entonces la mayoría de nosotros deja de interesarse por esos aspectos de la vida profundamente negativos pero que son lejanos a nuestra realidad cotidiana. Algunos sí que siguen viendo la profunda negatividad, lo denuncian, intentan que la sociedad vuelva a verlo, a esos individuos sensibilizados les llamamos activistas, y de esa forma los conceptualizamos a ellos también, son sólo otro concepto más en nuestro atiborrado espacio mental. Incluso esos activistas también conceptualizan la negatividad que perciben, construyen ideologías en torno a esa percepción, y entablan discusiones con otras ideologías contrarias, como por ejemplo los defensores de la tauromaquia, o los defensores del libre mercado global que no creen en las ayudas internacionales a a la pobreza y desconfían de la labor de las ONG. Se establecen pues discusiones, grupos de presión en uno u otro sentido, surgen intereses encontrados, se embrolla y complica tanto el tema que queda sin una solución clara, sin respuesta, se eterniza el tema. No en vano han pasado 50 años desde que vi aquellas imágenes impactantes sin que ninguna de las dos generaciones que han surgido desde entonces haya avanzado prácticamente nada en cambiar el panorama.

Se trata sobre todo de ver, no sólo de conceptualizar

Conceptualizar lo que vemos es una herramienta muy potente y útil para ver la realidad desde distintos puntos de vista, ello enriquece nuestra comprensión; el problema aparece cuando nos agarramos a una concepción concreta y la tomamos por la realidad en sí, cuando es sólo un aspecto parcial, un modo de ver, en este caso no enriquece nuestra comprensión sino que por el contrario la limita, no nos deja ver el asunto desde una amplitud de miras sino que cierra nuestra visión a todo  lo que no sea nuestro punto de vista, hasta tal punto que estamos dispuestos a discutir cualquier otro punto de vista distinto del nuestro. Dejamos de percibir las cosas, de verlas, sólo las pensamos, las opinamos, nada más. La visión directa, clara, de nuestra infancia es valiosísima, no deberíamos perderla nunca, y menos aún cuando comporte anestesiar nuestra sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno.

 Lo ideal seria usar la mente adulta, la que es capaz de crear múltiples puntos de vista, modelos, idearios, etc etc no para cerrarnos a los demás puntos de vista, sino para intentar solucionar los problemas que vemos. Primero es ver, luego pensar acerca de lo que vemos con ánimo de mejorar, de solucionar; pero lo que a menudo hacemos es lo contrario, pensamos mucho y dejamos de ver, o vemos borroso, vemos sólo lo que nos permitimos ver. Conservando nuestra mirada inocente, limpia y clara, y añadiendo la potencia mental del adulto, es cuando conseguimos ser seres humanos completos. Si perdemos la inocencia, perdemos la visión, y andamos como miopes sin gafas por la vida, pero de un tipo muy especial: miopes que creen que ven bien y que son los demás los que no ven.



dijous, 28 de maig del 2020

Iluminación de la mente

La mente, ¿que es para nosotros? 

La respuesta habitual que nos viene suele ser "todo lo que pienso", o también "mis pensamientos y recuerdos", también puede ser que hayamos visto definiciones más elaboradas que hayamos aceptado como correctas, del tipo "mis capacidades de razonamiento, de planificación, de resolver problemas, de entender...". 

Sólo si hemos explorado definiciones y conceptos sobre la mente como se encuentran en las filosofías místicas en general, pero muy en particular las orientales, responderemos de una forma menos personal, más colectiva, más holística (relativo al todo o que considera algo particular como parte inseparable de un un todo), y entonces nuestra respuesta será del estilo de "la mente es todo, y todo está en la mente, nuestra mente particular está incluida y es parte inseparable de la mente total". 


Claro que una cosa es la teoría y otra la práctica: podemos haber leído definiciones holísticas de la mente y haberlas aceptado más o menos porque nos suenan bien pero sin entenderlas del todo ni menos aún comprenderlas (entender un concepto creado por otra persona es cuando lo captas, ves su significado, comprender el concepto es integrarlo en tu pensar como un conocimiento propio y a partir de ahí pensar y actuar en consecuencia). Comprender de verdad una visión holística, universal, de la mente no es como estudiar un libro de texto, se necesita una reflexión profunda, mantenida seguramente durante bastante tiempo, es necesario verlo, sentirlo, para aceptarlo. Este tipo de comprensión se relaciona con la denominada iluminación, que evoca una luz que se enciende en la mente y permite ver lo que antes estaba en la oscuridad.

Iluminación de la mente

Leyendo, estudiando, y reflexionando sobre la mente y su iluminación llegas a darte cuenta y aceptar, o sea a comprender, que hay tres facetas en esa iluminación: la que hemos mencionado de comprensión, otra que tiene que ver con la conciencia-energía, y una tercera que se relaciona con la bondad. Son tres aspectos distintos.
  1. La comprensión que ilumina la mente es la que hemos mencionado, ocurre cuando ves en profundidad alguna cosa, penetrando en su comprensión hasta que la cosa es parte de ti, parte de tu mente;
    comprender viene del
    latín comprehendere que significa ‘abarcar’, ‘coger’, en el sentido de ‘coger intelectualmente’: tu mente abarca toda la cosa y la coge en el sentido de incorporarla a tu pensar y a tu conocer: la conoces. No se trata de una mera comprensión intelectual, de un entender los detalles, es también un conocer holístico: tu eres lo que has comprendido, y lo comprendido es parte de ti. 
  2. La conciencia-energía que ilumina la mente es esa otra faceta relacionada con estar muy despierto, muy receptivo para poder comprender en profundidad y en amplitud.
    Mantener la mente muy consciente implica disponer de una energía interior que la mantenga así; una mente muy consciente es una mente observadora, conectada, incluso contemplativa, no está perdida en pensamientos involuntarios, automáticos, está contemplando lo que se le presenta; es una mente en paz, estable, muy relacionada con el denominado estado mental de conciencia plena o mindfulness
  3. El tercer factor que ilumina la mente, y seguramente el que menos se menciona, es la bondad, o sea la predisposición a hacer el bien sin mirar a quien y sin esperar recompensa alguna.
    A menudo la actividad intelectual de la mente bloquea la bondad; un razonamiento más o menos lógico puede ser poco o nada compasivo, al contrario, puede llevarnos a conceptos y acciones dañinas. Así, un nacionalista extremista con un concepto aceptado de nación, patria, etc puede mostrarse agresivo con quien no comparta su ideario, un religioso fundamentalista puede hacer lo mismo con un no creyente, o un agente financiero puede arruinar a una familia o a una empresa al operar en mercados financieros buscando un lucro fácil y rápido. La bondad no es lógica ni intelectual, y sólo puede manifestarse plenamente en una mente contemplativa, comprensiva, o sea parcialmente iluminada.

Un efecto fácilmente observable de la triple iluminación de la mente en sus aspectos de comprender, de conciencia y de bondad es la sabiduría, que no significa tener muchos conocimientos, sino de usar con sensatez, con compasión y con bondad los conocimientos que se tengan. La persona sabia usa su mente iluminada en sus tres aspectos a la vez: comprende profundamente, con plena conciencia, y aplica tal comprensión y conciencia con bondad y compasión. La mente sabia es una mente despierta y en paz profunda, que desprende y comunica esos tres factores simultáneamente.